Durante el último año los operadores han asistido al auge de WhatsApp, el servicio de mensajería que ha hecho descender sus suculentos ingresos por los SMS. Aunque la pérdida de ingresos por esta situación se ha compensado por el aumento por la banda ancha móvil, los operadores no están dispuestos a renunciar a acaparar lo máximo posible. Por ello las principales compañías europeas han desarrollado su propio estándar (RCS-e) con el que intentar combatir este efecto creado por WhatsApp.



