Con el puerto universal de carga de teléfonos móviles por llegar, es interesante explorar otras alternativas a la recarga, habitual, con cables de estos.
El Wireless Power Consortium (en el que participan empresas como Texas Instruments, Duracell, Logitech, RIM, Nokia, Sanyo o Phillips) ha impulsado las investigaciones en materia de transferencia inductiva de energía, según señalan desde Consumer. Esta se da entre dos bobinas electromagnéticas situadas a una cierta distancia, pero que no se tocan. Aunque no haya contacto, se crea un campo electromagnético por el que circula energía. Una de las bobinas está conectada a la corriente del hogar y transfiere la energía a la otra, que se enchufa al dispositivo que se desea cargar. Su objetivo es desarrollar un sistema de puertos inalámbricos que permitan la transferencia de energía entre dos puntos sin necesidad de cables. Así, sería posible que desde el enchufe hasta el aparato que se desee activar eléctricamente no hubiera más que un campo electromagnético que excitara los electrones y los subiera a un estadio de energía superior.



