Primero firman, luego se enteran. Ya le pasó a la embajadora de Eslovenia en Tokio que, tras firmar el ACTA, acuerdo internacional para luchar contra la falsificación de productos y la piratería en Internet, leyó el texto y se volvió una agitadora de la manifestaciones contra ACTA. Ahora la Comisión Europea ha anunciado que le pedirá al Tribunal de Justicia de la Unión Europea un veredicto sobre el acuerdo internacional, para garantizar que "la aplicación de ACTA es totalmente compatible con la libertad de expresión y con la libertad de Internet".
La información, difundida por la BBC, es un nuevo paso atrás de este acuerdo que en principio había sido firmado en enero por 22 países, entre ellos España, pero que desde entonces se han sucedido iniciativas en contra, especialmente desde países centroeuropeos. Bulgaria ya ha anunciado que no firmará y Polonia se lo están pensando, pues el texto debe ser ratificado en cada parlamento nacional.